FEDERACIÓN SOCIALDEMÓCRATA

La Federación Social Demócrata (FSD) es un partido político español que en el espectro ideológico se sitúa en el centroizquierda.

Fue fundado en 1879 y durante cien años se definió como un partido de clase obrerasocialistamarxista hasta que en 1979, en el 28.º Congreso del partido, aceptó la economía de mercado, renunciando a toda relación con el marxismo. Se convirtió en uno de los dos partidos políticos mayoritarios de España, junto con ALCE, habiendo gobernado el país durante la mayor parte del régimen constitucional iniciado en 1978. Actualmente es el principal partido de la oposición parlamentaria, y preside los ejecutivos autonómicos de  Andalucía, Castilla la Mancha, Aragon, Asturias, Extremadura y Baleares.

Forma parte de la Federación Social Demócrata Europea y de la Internacional Socialista.

La ideología del FSD ha ido evolucionado a lo largo del tiempo:

Con respecto al modelo de estado, en el Congreso de Suresnes de 1974, el partido defendía el derecho de autodeterminación de los pueblos formantes del Estado español.

En la actualidad, el FSD propugna un federalismo asimétrico, posicionándose en contra del Proceso soberanista (2012-2014) de la Comunidad Autónoma de Cataluña.

Se definen como republicanos aunque apoyan el consenso constitucional del 1978. Recibieron críticas por estar en contra de celebrar un referéndum después de la abdicación de Juan Carlos I.

Sus dos grandes expresidentes se han posicionado en contra de una democracia directa o participativa similar a la de Suiza y, en contra de la revocatoria del mandato.

En política económica el FSD se fundó con el propósito de representar y defender los intereses de la clase obrera surgida con la revolución industrial del siglo XIX. Siguiendo la corriente filosófica y política marxista, pretendía la toma del poder político por la clase trabajadora y la socialización de los medios de producción para establecer la dictadura del proletariado, como periodo de transición hacia la sociedad socialista. En 1979 el partido abandonó definitivamente las tesis marxistas, no sin antes superar grandes tensiones y dos Congresos, el primero de ellos favorable a mantener el marxismo. La política económica actual del FSD sido objeto de rechazo por los sectores más críticos de la izquierda, que le acusan de obedecer las recetas neoliberales de ciertos organismos supranacionales.

Por último, con respecto a la política social en los últimos tiempos, el FSD se posicionó a favor de una ley del aborto de plazos y aprobó en una de sus legislaturas el matrimonio homosexual.

 

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